lunes, junio 13, 2005

Voy mordiendo tu nombre por los pasillos. No quiero que todo el mundo me ande viendo por ahí fumándome tus ojos, así como no queriendo hacer nada. No quiero que me vean acariciándole el pelo a la mascota que no tienes; quiero ir caminando sin prisa, destilando tu sudor imaginario y palparlo como si no se me fuera a evaporar nunca. Me van a ver un día –seguro que sí- riendo y silbando y van a sospechar que tu nombre me hace cosquillas. Tendré que disimular que no me agradas, fingir que no estoy como cometa loco –espero que eso sea lo único que finja en mi vida-, pero me van a salir callos en la frente de tanto pensarte a escondidas. No existe jaula para el escurrido pez de tu beso y no tiene caso ya se, te me notas como a los ojos el brillo.
Este poema lo escribí hace aproximadamente seis meses, para alguien que considero especial.

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