lunes, agosto 29, 2005

He sentido varias veces que la noche viene hacia mí, despojándome de todo lo pacífico que pudiera tener.
Tiene mucha lógica que las personas debamos dormir durante esas horas. La inconsciencia es el mejor estado mental para atravesar la boca de dios; el frío inmenso que tienen los grillos cuando cantan.
Mis peores pensamientos han sido de noche.
La luna y las estrellas no se llevan bien con el humo de la fábrica y la luz mercurial. (He visto cómo la noche pone tristes a todos los ladrillos de la cuadra).
Sin embargo, esperar a que el primer rayo de luz toque la puerta es de los eventos más hermosos que alguien pueda observar. Sale el olor a sillón viejo y cocina de las casas... mientras los gatos se estiran para dormir al fin, que ya han vigilado bastante.

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