miércoles, agosto 10, 2005

Pequeña Venezia

El clima de Mexicali está más loco que nunca. Ahora ha llovido casi todos los días y bien canijo. El pasado fin de semana fui a Rosarito y no estaba así, aunque sí mucho más húmedo que aquí. Allá en una fiesta de los amigos de mi papá y sus familias, mi hermano Xixo tocaba la guitarra y él y yo cantamos en una velada de medianoche, donde las familias se cobijaron con casitas de campaña, fogatas y cobijas. Fue bonito cantar, que varios te aplaudan y te digan "Canta la de..", "Qué bonito cantas" y que a mi hermano le dijieron que porqué no se dedicaba a la música de lleno, eso es bonito. Además, la comida en la noche y en"el after" estuvo riquísima. Ay! estoy salivando aún el menudo y las gorditas, había de todo, incluso hot cakes que cayeron del cielo divinamente empapados de miel, mmmhh...
Mientras el boulevard que está enfrente de la Facultad parece un río, me pongo a pensar en que esta ciudad no está lista para las lluvias, todo se desmorona. En la madrugada el otro día, mientras platicaba con un buen amigo, empezó a relampaguear, y cayó el agua a cántaros: un perro pastor alemán que se parecía a Negrita pasó corriendo alegre por la calle... me gustó su actitud.

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