viernes, noviembre 11, 2005

Mi segundo hogar

(Arriba: Alba, Christian y yo)
El taller de Radio se ha convertido en mi otra casa. Es un lugar que cuido como propio y que trato de mantener con buen ambiente y con orden, además de todas esas cositas que lo hacen único. Está en el último edificio y no tiene ventanas, es decir, para cualquier claustrofóbico no está muy nice, pero si grabas sonidos y cuanta madre tiene que ser así, con paredes de sónex y con ambientes cerrados. Yo necesito ciertas horas de sol, ciertas horas de aire limpio y cambiar de escenario varias veces al día. Vaya, soy géminis.
Pero el taller de radio me ha permitido hacer de todo, ser multifacética, hacer cositas por aquí por alla y demás. Es reconfortante y el trabajo nunca se acaba, todo es perfectible.
A veces mi afán por terminar mis labores y el gusto por el arte, hacen que esté ahí, hasta quedar satisfecha. Lo confieso: no puedo dejar de ir a Radio porque siento que algo hace falta y que podría hacerlo yo. Además me gusta, me gusta y me gusta. ¿Qué voy a hacer cuando se acaben los 6 meses?
El taller de radio me trajo un buen apodo: "Lilix", no se quién fue el primero, creo que Christian, pero creo Dulce me nombró de esa forma sin saberlo. Otras personas acostumbran llamarme así lo cual no me molesta, al contrario.

1 comentarios:

dulce dijo...

weeee el taller es definitivamente acogedor!
woooo... ya quiero contarte lo que paso con jorge valenzuela!