miércoles, noviembre 23, 2005

Son los últimos días

Un maestro decía que flaquear al final, era de lo peor. Nunca flaqueen, menos casi al final de las cosas. Le agradezco esa filosofía y trato de seguirla.
Esta semana, los de la Licenciatura en Educación deberían llevarnos juguitos, galletas, desayunos y comidas por la cantidad de ediciones que les hemos hecho en Radio. Salimos baratos no se hagan, un trabajito así te sale en 500 pesos.
Ahora sucedió algo curada: había danza folklórica en la escuela y todos, misteriosamente todos, asistieron al evento con miradas morbosillas. Resulta que iba a bailar un maestro que es algo vanidoso... y así creído el bato. Pues todos fueron a verlo, me hubiera gustado verlo bailar. El fue como las donas que prometen en los eventos alternativos.
Han sido días extraños, me siento solitaria aunque se que es mentira. Los perros, independientemente de su sexo, me huelen la entrepierna. Los gatos se me quedan viendo, como ¿Qué hubo?¿Quién anda ahí? Y por fin la casa de pájaros que instalé tiene inquilinos con nenes piando dentro. Me interesaría saber... ¿Tienen frío? Mientras no quieran anidar en mi entrepierna todo está bien.

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