domingo, diciembre 04, 2005

Sigues siendo el tercer ojo

Y me dueles. Está la cuenca, las cejas, la idea de que a veces miro con el ojo que no tengo. Le pasa a los cojos y mancos: tienen comezón y de repente sienten en sus ausentes piernas y brazos.
Trato de llevar la fiesta en paz. De que la Navidad me resulte menos triste, aunque se que es al contrario cada año. Las tiendas están llenas, pero con rostros llenos de angustia. Yo sólo quiero ir para ver baratijas sin sentido, verlas, miraa esta está bien bonita. Y la gente se empuja desde el día de gracias. No se puede.
Sólo sentí paz cuando vi a mi tía Armida en sueños y yo le besaba la mano. Ella no dijo nada, y yo no me preguntaba que hacía ella aquí. Ojalá estuviera. Dicen que me parezco a ella... hace unos años yo iba a caminando y un hombre me tocó el hombro: -¿Armida? -Cuando volteé el hombre se agachó y dijo "No es posible, discúlpame" y creo que se fue llorando.
Yo te hablo para ver cómo estás. El viernes pude haber entrado al record guiness, por ser la persona que más ha aguantado el llanto. Es estúpido y cuando alguien me dice "Es que no quería molestarlos o mortificarlos" no me gusta, pero yo lo sentí. Tiempo para chillar hay mucho, para estar con los que quieres casi no.

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