lunes, abril 24, 2006

Hay días como este, en los que sólo quiero llegar a mi casa, sobreviviente... sin habla, sin lágrimas ni risa. Estoy rezando para no ser visceral; pero estoy harta de lo mismo. Y me importa poco lo que piensen de mi. Si una persona no hace corajes; y luego hace uno, es un enojón, y cuando el coraje es costumbre, es perdonado. Está de más decirlo, eso pasa.
Por eso quiero a la gente que es recíproca conmigo. Yo doy amor en cada cosa que hago, aunque no me guste hacerlo. No voy a obligar a la gente a que sea igual...

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