viernes, noviembre 24, 2006

No hay nada extraordinario del día en que nací. En la noche mi padre soñaba que se estaba muriendo, mientras a mi mamá se le rompió la fuente. No me retrasé, ni me adelante. Me iban a llamar Alejandra.
Mi mamá dice que fue el más fácil de sus partos y que sabía que iba a ser niña por la extrema femeneidad que sentía: "Ya sabes que no me arreglo, pero esos nueve meses yo me sentía soñada".
Eran los primeros minutos del día del padre. Fue el único parto que mi papá presenció y casi se nos desmaya: "Me da gusto que sea niña, pero me da miedo pensar que va a pasar por esto".
Mi primer peinado fue una mohak involuntaria y tenía la piel roja.
Empecé a comer sólidos desde los 2 meses de edad. (No me llenaba con la leche abundante de mi ma' linda). Según médicos mexicanos y gringos era preferible dejarme llorando de hambre que darme de comer, pero mi madre optó por los consejos de los cubanos y así he sido feliz, comiendo.
Nunca pudieron hacerme colitas porque el pelo liso las rechazaba.
Mis papás se opusieron a que tuviera orificios para aretes, hasta que sola me los hice con una aguja, mucho valor y alcohol a los 14.
El doctor que atendió a mi mamá en sus embarazos, ya falleció.


Lamento mucho recordar casi todos los años de mi vida con claridad, menos esos tiempos. Sólo conozco las cosas que me han contado.

Haciendome un auto análisis estilo estadístico, veo que ando pensando mucho en bebés, papás, mamás y comida.

2 comentarios:

-tessa*- dijo...

Lily tu y tus post con personalidad :D

Mira: "Haciendome un auto análisis estilo estadístico, veo que ando pensando mucho en bebés, papás, mamás y comida." .... jejeje

pues si, esos analisis suelen sorprendernos.....

ya no andes viendo bebes :) ah no es cierto cuidate....

Lily dijo...

jajaja ay :$ tengo ganas de escribir de muchas cosas y no me llegan las descripciones, solo nociones.
TQM