miércoles, mayo 09, 2007

De nostalgias pasaderas

Hoy nos encontramos una bebé en la calle. Mi mamá la cargó en brazos y preguntó en cada casa si sabían de quién era. Horas después dieron con la madre de la niña, que no sabía, que su suegra se la había llevado y bla bla.

Me acuerdo lo subestimada que estaba a la edad de la nena esa. Salía de mi casa, conversaba con extraños, entraba, me subía al techo y a los árboles. Hacía mil cosas y nadie se daba cuenta (No se si eso me da gusto o pena).

Sin malicia, cuando sabía que era hora de que llegaran del trabajo mis papás, pasaba a los juegos más seguros: llámese barbies, casitas, comiditas.

Duré años haciendo malabares por las bardas, incluso mi hermano puso una "casa" en el árbol en la que apenas había lugar para mí. A veces me llevaba la comida ahí y soñaba que ese lugar era mío.

A los 5 años, recibí las nalgadas más ingenuas por parte de mi padre:

"Primera y última vez que te subes al árbol"

La historia es cíclica.

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