jueves, mayo 10, 2007

Después de 600 fotos y 2 horas de video

Estuve pensando en como se quieren los cholos . Todos sonreían menos el padre del novio. Yo hubiera llorado (como siempre) si mi padre da la espalda en la fotografía familiar de bodas. En cambio, ellos no hacían mas que bailar y mirarse a los ojos de manera natural, sin poses.

Aprendieron a tocarse sin pena, sin tapujos. El novio era un gigante que trataba con la mayor gentileza a su novia. Sin distinción entre los parientes y amigos, los niños que bailan siempre al principio en la pista y la tanda del dólar (que en lo personal no me gusta), todo encajaba perfecto.

Con todo ese amor de por medio, con esa capacidad de sobrellevar la imbecilidad ajena, me importaría un comino que mi novio y la corte nupcial se vistieran de gangsters

1 comentarios:

Jorge Castro dijo...

Sin palabras, me encanto este texto !!!

Una reseña demasiado exacta!!