domingo, julio 08, 2007

Definitivamente uno es su propio hijo y padre.

Lo se, y hoy, más bien ayer estuve repensando en esto. Todo el día, con todas las ansías, escribiendo como una máquina, leyendo, sintiéndome estancada y ágil. Poca cosa, gusano de maíz degustado por accidente en un sope.

Pero una es su propia hija y madre. Uno es su propio vino y pan. He visto cientos de perros y gatos atropellados a lo largo de mi vida, y me siguen pareciendo de lo más triste.

Todos los días, es un ir y venir, de mi cama a la regadera, de la mesa a la estufa. Se repite todo, y únicamente en días lúcidos, ya reposada la rutina, me diviso diferente. Así que no me repito, y sí.

Todo tiene que ver con una historieta que avanza lenta; de las que dibujas en la orilla de un bloque de hojas o libro.

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