domingo, julio 15, 2007

Se me acabó la paciencia, no puedo negarlo más, ni comprarla en la tienda de la esquina.

Esto va más alla de los pelos púbicos en el jabón, de la orina en el piso del baño, de las madrugadas y amaneceres con música y gritos. De la imbecilidad ajena yo ya no digo nada. Ni de lo misógino, ni de lo inútil, adverso y obtuso.

¿No se dan cuenta?

No digo nada, ni siquiera quieran sacar de mí algo. He agotado ese tema varias veces y no sirve. Esto es lo normal 'aquí'.

Yo no pertenezco.

Para mi, las personas llevan un título antes del sanguíneo. Yo no tengo raíces, sólo hojas. Y estoy en coma.

Las demás cosas siguen igual. Mi mamá me va a seguir diciendo que me compre los zapatos más lindos que vio en su vida, aunque sepa que estoy ahorrando y no los necesito. De ella, se muy poco, sólo que somos amigas y que tal vez es feliz así, como las cosas están.

Hoy hablé con mi amiga del kinder.

Yo necesito irme de mí.

5 comentarios:

mary dijo...

vamonos pues!!!!

o vente a mi casa \
que tambien es para los amigos :)

susanska dijo...

sabia ke eso del jabon no nomas era problema de mi familia...

jajajaja

Alba Nidia dijo...

y yo te quiero siempre y mucho =(

xixo dijo...

Tu hermano está indignado porque desde muy chico perdió la atención de sus papás, y ahora de grande, ya que se quiere "independizar", cree que lo justo es expulsarlos a ustedes de ahí... Me pregunto si sería igual de arrogante si se rascara con sus propias uñas.

Lily dijo...

Tienes la boca llena de razón