sábado, septiembre 15, 2007

Déjame que te cuente

Aquí, donde hay un lote valdío, nació mi madre.
Entonces era una cuartería donde vivía su familia.
Era chiquita, me dijo abuelita Emma.
Tan chiquita que cabía en una caja de zapatos.

Cerca de ahí, ella, mi tía Carmen y mi tía Ramona, jugaban a pescar en un canalito, donde pescaban de verdad y cocinaban usando una lata de sardinas como olla y plato. Varias veces estuvieron a punto de ahogarse.

Este era el cine que estaba al lado de su casa. Elegante dice, como ya no los hacen. Dice que el cine de la estrella es el único que le recuerda a los de antes.

Me siento mal por mi padre a veces, que se iba a escondidas a ver cualquier película en la manta donde proyectaban filmes.

Pero los dos, de lejos, vieron a Angélica María en la premier de una cinta.

Luego les contaré la historia de cómo mi madre, hasta ahora confesó que sí creía en los miedos que me hacían ir a su cama a los 4 años.

"Y es que los niños ven todo".

En ese punto, todo dió vueltas. Esa frase movió todo. Lo que me negué a creer, lo que con ciencia me cobijé tantas veces.

Ahora que es su cumpleaños, vendrán todos los chinos a comer. Mis tías y mi abuelo, que en paz descansen, hacen sentir sus cuidados en fechas así.

Mensajes y sueños.

Gracias.

Te quiero



1 comentarios:

TelePedro dijo...

Un bonito post.

Yo también creo que los niños lo ven todo.