martes, septiembre 25, 2007

Hay 20 crayones en el piso.

Vi mi espalda en una fotografía y pensé en la posibilidad de amarme a boca suelta, si yo fuera hombre. Me besaría todo el cuerpo.

Esto de esperar, se ha convertido en un flaqueo de último minuto. Un montón de sábanas de las que me sostengo cuando caigo y no están sujetas a nada.

Estoy exhausta todo el día.

Mi cuerpo es blando: estoy condenada a esto de los trabajos intelectuales, si se le pueden llamar así, de una forma.

Entre que dije aquello, pensé en lo injusto que era el vello femenino.

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