martes, febrero 19, 2008

Entonces, sí la hay

Con esta, van dos ocasiones que sueño lo mismo. Doy clases en un edificio gigantesco, que alguna vez fue seminario, con aspecto gótico. Los salones tienen el techo alto, oscuros y vacíos. Tengo alumnos de varios salones y escuelas en los que realmente estuve.
Son prepotentes, relajientos. Y los que no, están reprimidos o tristes.
La escuela, que no tiene directivos que den la cara, ponen trabas a los profesores. Mi fuerza, mi seguridad, voz sonante, mi disciplina, manera de organizarme, están desaparecidas, soy una Umpa Lumpa cualquiera, pero con sentimientos.
Mis dos perros fueron a buscarme, llorando y asustados. Una perrita que venía con ellos quería seguirnos. Mientras recogía una cantidad considerada de material didáctico que se me caía y resbalaba, se me salió una lágrima; un alumno me vió:
Profe, ¿Cómo una persona como usted puede llorar por algo así? Entonces no hay esperanza.



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