miércoles, febrero 27, 2008

Pesadillas del mal

Ya van días, y días. He optado por cenar muy ligero, ver películas que vayan directo al corazón de pollos y ositos. Dejé de leer a Chomsky, perdoné a mis enemigos.

Por la noche, sale mi psiquis reluciente, acongojada a recordarme cosas, a inventarme, a mortificarme y dejándome en el mundo laboral como si tuviera 5 años de edad, y no diera el ancho para nada.

No he descansado. Yo hubiera sido la heroína de esa película serie B, donde los alienígenas (que parecían sandías) se les metían en la cabeza a las personas mientras dormían. Sobrevivían los protagonistas tomando cafeína, arriba de un helicóptero. ¿Por qué no soy la protagonista de una película de Fellini? ¿Por qué mis sueños son Lynchianos?

Me he vuelto más cínica, para mi disgusto. Más ermitaña y más estricta con mi persona. Hasta estuve pensando en que quería todo ya.

Todavía no es tiempo.

(Me hacen falta vitaminas).


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