viernes, abril 11, 2008

Soy una versión mía, en un 90%

Un día a la vez. No se porqué me deprime tanto no tener lo que quiero, si siempre voy a querer más.

Siempre estoy 3 kilos más ó 3 kilos menos. Me auto-rompo el coco, pensando en que quiero estar más tiempo contigo, vivir contigo , y a la vez, que me da pavor hacerlo pronto. Quiero tener más conocimientos, ayudar a los que lo necesitaran, pero añoro los tiempos en que no sabía nada, cuando sentía menos culpa y preocupación.

Quiero trabajar en un lugar o dos, pero estando ahí me hará falta algo. Todo el tiempo hace falta algo. Quiero estudiar, una maestría especialmente hecha para mí, llena de dudosidad y variedad; que incluya todo lo que me gusta.

¿Es mucho pedir, ganar en algo del azar o de concurso? Que no sea de televentas, obviamente. Algo que dijiera: "Un grupo de personas, reconoce que lo que haces, no es tan peor o es mejor que lo que hicieron otros 100". No quiero necesitar esto, es tonto.

Ya sé, nos va mal a los que blasfemamos. Es un asunto como el del placebo.

Me estuve enfermando cada mes. Estoy harta de eso, de ser más fuerte físicamente de lo que puedo, cuando no puedo. Ya no me permitiré a mi misma enfermarme; al carajo con las esporas y el polvo alergénico del carajo. Al rayo colombiano las cucarachas y el excremento en el aire.

Quiero un globo aerostático, en forma de oso; viajar en él. Quiero reciclar toda la basura del mundo y convertirla en dinero. Que la gente lo hiciera.

Me desespera rotundamente tener que planchar, pero no pagaría porque alguien lo hiciera. Al meter los platos a la lavadora, caigo en cuenta que lo más pesado no es tallar, enjuagar... es acomodar y guardar. La lavadora de platos también es un placebo, como la secadora. (Siempre quiero más y siempre quiero menos).

Es más, este día, fue hermoso: labores exitosas, amigos, resultados de laboratorio satisfactorios, cine casero, compañía amorosa, flaca y grata (estos elementos en orden de aparición no de relevancia) ¿Qué más puedo pedir? ¿Por qué la queja? Si aquí no es quejaduría.

Ah sí, para no dormirme.

Porque cuando estoy muy cómoda, olvido progresar.

Pero me pongo la mano en el hombro: Un día a la vez, como en la escuela.


2 comentarios:

TelePedro dijo...

Me gustó mucho éste.

Yo también me siento así, comparto muchas de esas cosas.


¿Será la edad? ¿La EXACTAMENTE misma edad?

Lily dijo...

Tienes razón, hemos vivido lo mismo en tiempo real.

¿Seremos gemelitos?