sábado, mayo 03, 2008

Confesión #n

Meses. Pasaron. Ayer, de la nada, preparé una enorme taza de café, proveniente de una calidad rimbombante.

Olía a hombre virgen de 16 años, a hombre de 40 que aprendió a ser un buen amante, a mujer que escucha música en vestido de gala, fabulosa. A un niño, al preguntar algo hermoso. A la mascota preferida, a los pájaros por la tarde, a una cueva que nadie ha visto.

Hasta di aviso de mi atrevimiento, con tal de convertirme en descaro. En hacer como que todo esto de romper la abstinencia, era parte de un experimento más que personal, científico.

Me tomé el primer trago. El segundo... y así sucesivamente.

El café no sabía a nada extraordinario. El recuerdo del café mismo, no es el que probé. No sé en que parte del mundo está, pero ha de ser lejos.

¡Estoy del otro lado!

(Molesta un poco a veces, que todo parezca una metáfora).

0 comentarios: