viernes, mayo 09, 2008

¿Dónde estuve todo este tiempo?

En definitiva, ha sido el recorrido más próspero y a la vez tajante.

El destino parece estar hecho por un poeta o en el peor de los casos por un organizador de eventos sociales. ¿Por qué? En el margen del día de las madres, a casi un mes de mi cumpleaños y justo en el medio de una reflexión vocacional, sucede.

Ir a las casas hogar más necesitadas del municipio me desarmó. ¿Dónde estuve metida?

Dejé de pensar que adoptar era una opción. Adoptar es la opción, y tener hijos es la otra alternativa. Por lo menos mientras haya más niños sin hogar, que niños que aún no existen.

Me fui un poquito destrozada pero con el corazón más amplio; porque me faltan unas toneladas y kilos de paciencia, un kilómetro de entrega para poder ser como el voluntariado.

En esta ciudad y sin algo que les quite el calor. Quería llevarme a la Carmelita, a Ramón, a Sarita y a todos. De plano no voy a poder olvidar sus caras.

No se si encontré parte de mi vocación o el sentimiento de maternidad que nunca había tenido. De repente cambiar el pañal, cargar y dar de comer, se me dió con una facilidad increíble, en el momento. Como nunca, y se fue la torpeza, la timidez.

Sabía que llegaría así. Sin salir del vientre, lo sabía, siempre lo supe. Pero no conocía el cuando.

Cuando les expliqué a mis alumnos en alguna ocasión, que la redacción de un oficio o carta petición no involucraba sentimientos, estuve muy equivocada. Las cartas, donde exiges a tu gobernante la promesa del voto, tuyo, o no tuyo pero de la mayoría representativa, están llenas de todo lo que se pueda sentir.

Llega la euforia y pienso que todos los medios de comunicación deberían tener una sección especial donde alguien hiciera acopio de donaciones, todos los blogs, todas las casas, todas las escuelas. Que un día el alcalde dijiera: Se suspenden las actividades ¡Esto es urgente!

Unos movimiento telúricos nos organizaron. Pero un centenar de niños, no.

Vuelvo a mi cueva, de la poesía. De la verdadera, la que se vive y escucha más, que la que se escribe.

Y me he liberado a la vez, de algo que tenía de más. La ignorancia ignorada, que es la peor: creer que se conoce algo, sin realmente palpar sus magnitudes. Como en este caso (saber que hay seres abandonados, niños, ancianos, mascotas, bosques).

Pero me gané un poquito de vergüenza. Por el tiempo desperdiciado, por mi falta de fuerza, de decisión y desperdicio. Porque para mí daba lo mismo bañarme todos los días o comer postre.

¿Por qué no soy millionaria? El destino también debería darme esa oportunidad; porque ya se en qué emplearme y poder dejar de serlo.

Si me gano la lotería en ustedes, ellos, pensaré primero.




P.D. Si alguien tiene ropa, zapatos para niños, alguna refrigeración o cooler, alguien que instale mosquiteros a bajos precios, donativos de cualquier tipo, así como tiempo de sobra, comuníquense conmigo.

1 comentarios:

Bohemia Apasionada dijo...

Me encanta tu estilo. Ese toque de personalidad que coloreas en cada palabra, convierte la lectura en un deleite.
Llevo días leyendo tu blog, la gata pómez para mí es sinónimo de elegancia; fina hasta para demostrar sus sentimientos.
Este post fue un sacudimiento a mi conciencia.
Yo quiero hacer algo: sacrificar el poco tiempo de ocio que tengo. Decidme cómo please!!!