sábado, junio 07, 2008

Una carta que tiene continuación

Ser un ermitaño social tiene sus consecuencias. Existe el riesgo de convertir tu mente en una isla. Pero soy responsable de mis actos y debía pasar por momentos de soledad mental.

Los gatos nunca saben si les renovarán el contrato. Pero si sabemos que nunca nos dejan de querer, aunque finjan que vernos es una patada en el riñón.

Que me he vuelto desconsiderada, crítica, mala para escuchar y ausente de las "mejores" fiestas: ¿Eso es novedad?...

La fatiga es a diario. Las personas que quiero me desconocen y se alejan. Sospecho que es un proceso necesario -por el destino- para estar mayormente con una sola persona.

Te juro, estés bien o mal, que no te voy a dejar sola en esto. Tengo oídos, ojos, manos, internet y por suerte un carro de mediana calidad. Te ofrezco enteramente en lo que pueda ayudarte. Esta carta tiene segunda parte porque no quiero angustiarte más de lo que seguramente ya estás. Es sólo para indicarte el grado de seriedad con que digo estas cosas.

Y a la vez no quiero emanar cosas muy serias porque son el tipo de escándalos que te pueden poner mal. Como cuando no les dicen a los niños que son adoptados, se hace un relajo cuando habrá un trasnplante de médula, como en las telenovelas. Yo prefiero ser directa, evocando toda normalidad posible. Con cautela y cariño.

Sería esto igual, si no hubieras llegado a mi vida a dar tu singular amistad en el momento indicado. Sería igual si no fueras maravillosa, bella y adorable. Te aseguro que sería igual. En mí debió pensar el que compuso "La incondicional".

Te quiero- tengo una actitud muy seria cuando te lo digo- repito. Te quiero.

1 comentarios:

Susanska dijo...

lily :(
aaay, pero como
que no te gusta
la ximenita?
pero si canta padree
y asi...

(u)



:P