miércoles, agosto 06, 2008

Jacobo

Jacobo era un poquito paranoico y pensaba que ninguna mujer podía ser tan amiga de otra, sin tener algo sexual en común.

Mostraba caballerosidad esperando afuera, cuando su novia iba al baño del restaurante o cine, con el pretexto de sondear el área de posible contacto lésbico.

Las pijamadas en casa de Raquelito no lo dejaban dormir a él en la suya. Sólo tenía mente para muslos, sudor, labios, labios y promiscuidad frente a todos los ositos MadeinChina que le regalaba de vez en cuando, las veces que no sabía que darle en fechas esperadas.

En ocasiones, Jacobo flirteaba con las amigas nuevas de Raquel para comprobar su heterosexualidad. Si le regresaban la carta, pensaba: "¡Qué puta!", pero cuando la chica contaba a Raquel, pensaba: "¡Qué chismosa!, y si la chica mostraba indiferencia, se ponía a temblar: "¡Es lesbiana!". No se sabe si creía en la bisexualidad como opción o como naturaleza animal, porque a veces emitía juicios como: "Todos tenemos aunque poquito algo de jotito(a)". Estudiaba bioquímica y explicaba el funcionamiento de las hormonas después, para argumentar. En las reuniones, nadie se aburría porque Jacobo tenía maneras graciosas de divulgar la ciencia.

Respecto a los celos, Jacobo nunca se sintió amenazado por los varones. En las penumbras de su mente, existía la idea de que las mujeres escogían a un hombre promedio, como él, para criar hijos y formar una familia. Eso explicaría naturalmente, padecimientos como la frigidez o el poco ímpetu sexual de las mujeres que ya llevan mucho tiempo en matrimonio y el inverso entusiasmo de reunirse con sus amigas.

¿Leonardo DiCaprio era más perseguido cuando tenía más pinta de nena que ahora? Sí. Jacobo decía eso y se miraba al espejo del baño, tenía tres espinillas, la barba espesa pero la nariz respingada y los ojos finos. Se tranquilizó porque tal vez su aspecto, aunque en envase de hombre, le gustaba en realidad a Raquelito, por gay que ella fuera.

Jacob comentaría, para sí mismo, que el escándalo efusivo que hacen las féminas con los bebos de otra como: "Está hermoooosoooooo" tenía connotaciones y mensajes indirectos traducidos como: "Este en realidad es nuestro hijo y no del donador de esperma con el que vives".

Todo coincidía. Parecía su miedo, un pacto mundial. Porque un día comparó su revista de viejas bichis, con las revistas de moda de su mamá, hermana, novia y tías. En las páginas, varones escasos, de perfil. Las fotografías eran de viejas semi-bichis, pero más flacas, casi sin chichis. Aunque sin duda había más empeño.

Esto lo ponía de verdad muy mal. ¿Por qué las mujeres van de compras y no traen nada? Seguro compran cualquier cosa que ven primero, y el resto del tiempo lo dedican para sus juegos sucios.

Jacobo enfurecía, pero al mismo tiempo esperaba tener el valor de algún día tomar por sorpresa en la pijamada a Raquel, Gema, Ana Fernanda y a Ferni Dany en cuatro. Las chantajearía de acabar esa pantomima con recursos del catolicismo y del clóset. Pero si lo invitaban a participar, esa sería otra historia.


1 comentarios:

Lorena Ceballos dijo...

A que con este jacobo... el delirio lo tiene mal!