lunes, septiembre 08, 2008

En esta ciudad, que llueva es un fenómeno

Y me gustó pasarlo contigo, oyendo los cántaros en el techo del cine. Que me abrazaras al salir porque nomás teníamos un paraguas. Riéndonos de los que no podían salir de la plaza. Después con los pies mojados y el agua hasta las rodillas, riéndonos de nosotros.

Me gustó también mi miedo, manejando el carro anfibio y tú a un lado:

-Ve frenando, amor.
- ¡No frena! ¡Estamos flotando!.


(Me doy risa cuando tengo miedo y a la vez disfruto la adrenalina, tal vez, sólo para vivirlo y contarlo.)

A mi me vale un pito hablar con los que viven en otras zonas y digan que casi no hubo agua. Nos tocó la nube a nosotros. O se hacen los valientes o son muy del desierto presumiendo lo desértico.

Me encantó llegar por fin a resguardarnos, a cambiarnos de ropa. Que el escándalo durara tan poco. Pero me emociono; si fuera perro correría pero moviendo la cola.

Y por fin abrazarte, como si siguiera lloviendo y relampagueando.

(¿Sabes lo tanto que me gusta estar contigo?)

2 comentarios:

Patty dijo...

me encanta leerte tan feliz...

Susanska dijo...

pero la pregunta aki es:
quien pagó las entradas?
y de quién era el carro?...


jajajaja
ash, soy muy buena
para arruinar cosas
romanticas :P