domingo, septiembre 28, 2008

Si hay algún tinte ligeramente triste en mi vida, es la robotización a la que estoy inscrita. (Robotización del tiempo y de las energías).

Eso es lo único y estoy dispuesta a sobrevivir.

Me gusta estar contigo. Administro para verte con calma y sentir que el tiempo no importa.

Ya sé, ya sé, lo he dicho como unas 2390403847 veces. Pero no es el cuanto, sino el a qué horas vamos a dormir y desayunar. El cómo del te amo, y de la configuración de esta computadora llamada corazón que no tiene reglas, el cuándo de las naranjas, el qué de un beso chiquitito escondido como broma.

Estoy muy enamorada. De la forma más rosa y consciente, de la manera más fuerte y digna. De mi honestidad sale todo el amor que pudiera salir de un panal o de un río dulce. No hay otra forma de amar. Sólo puedo entregarte amor limpio, porque no conozco otro, ni podría inventármelo con la influencia de los mentirosos, de los infieles o de la patanería en general, o por venganza.

No se encuentra en mi sistema, y no está en mi naturaleza aunque la ciencia diga misa. Me enorgullece lo que algunos llamarían ñoñez; y le llaman así porque no pueden tener ya a estas alturas lo que nace de forma tan bella en mí.

El mundo debe saberlo y festejar.

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