sábado, septiembre 13, 2008

Tómame fotos

Tócame, tócanos, inspíralas. Ven de mi mano al lugar más cercano y lejano; no arrastres raíces. Lanza junto conmigo una flecha salvaje para firmar la paz.

Tomemos nuestros libros favoritos y quemémoslos: con un poco de sueño y hambre volvamos a escribirlos. Quédate ciego un momento por mí: quiero que me mires con la boca y con la piel. El lenguaje de la piel.

Te haré pronto un abrigo de planes, para ahorrar ansías y no perder ningún beso. Tócame, tócame. A ella, a mí, a la otra. A la que soy yo cuando no estás, que es la misma que sorprendes cuando eres el que cree estar solo conmigo.

Quiero fundirme, tejerme, encadenarme y soltarme, volver y volver a vestirme con tu camisa. Porque me gustas tú cuando eres tú y también cuando no te pareces un poco.

A la de abajo, la que no gusta de espigas. A la de arriba. La que está a un lado. Tócame y tómame fotos si es posible. Si es posible esa interacción combinada. Ser leche, tú la miel.

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