martes, diciembre 02, 2008

Palabras

He sido desde hace mucho tiempo, como un gato que ronronea cuando le hacen cariños o como el perro que mueve la cola cuando le miman { y cuando hace algo bien}. Nunca al grado del pavo real, aclaro.

Pero no me gusta que me atienda cualquiera. Elijo.

Entre el Flaco, mi novio, preferiría que permaneciéramos pegados la mayoría del tiempo. No hay cosa más linda, más perfecta, que un abrazo sin fin. He de enfadarlo seguido por eso. Por la asfixia metafórica. Que según yo, no es mucha, ni se parece a la de un niño (a), pero nadie es profeta en su tierra.

A mis amigos varones, bugas, no dejo que me toquen. A las mujeres, a mis locas, les permito más... que ironía. A mis mascotas, besos en la cara.

La Paz Mundial, pudiera llegar, si los gobernantes se convencieran de hacerse piojito y recibir masaje.

Amo los mimos.

P.D. Tuve pesadillas terribles estos días.

1 comentarios:

TelePedro dijo...

Que vivan los tes, los abrazos y el piojito.

Lo compramos en http://www.wholefoodsmarket.com/

Está bien padre la tienda. Deberías ir, está en Hillcrest.