jueves, diciembre 17, 2009

Stephen King explica porqué los gatos son buenos y porqué muchos no lo saben

E incidentalmente ocurre uno de los enfrentamientos más feroces del cine y de la historia. Olviden a Beatrix Kiddo y su lista. Olviden a Rocky, a Bruce Lee vs. Chuck Norris. Olviden a Frodo enfrentándose al anillo. Ninguna pelea es tan brutal. ¿Por qué no hay un Oscar para animales?

En esta película explican lo discretos e independientes que son los gatos. Más los mitos que hay sobre ellos. Cuando alguien me dice: no me gustan los gatos, para mi es inaceptable. En parte porque cuando una persona argumenta su antipatía siempre recurre a la ordinaria frase es que son bien traicioneros. Aquí bien podría enumerarles las razones derivadas del catolicismo que están en el imaginario (ej. los gatos son del diablo), más la comparación con la compañía canina. Es increíble cómo las personas adoran a los animales que están siempre a su disposición. He visto a decenas de personas golpear una pecera o en el zoológico enojarse porque los animales no hacen las gracias de un circo.

El mundo está lleno de diversidad. Yo no se cual es el afán de imponerles nuestros paradigmas a otros seres. Los cocodrilos son fríos, las víboras despiadadas, los ratones son intrépidos, etc. Algunos sólo deberían aprender a contemplar, a dejar vivir, a aprender en sí.

Los gatos, como sabrán, son demasiado diferentes cada uno para generalizar, pero en breve sabemos que su lealtad no es como la de un subordinado. Simplemente les gusta acompañar y ser acompañados y a veces no. Y esto es lo que le duele al mundo: los gatos se parecen demasiado a las personas, he ahí la contradicción.

Pero basta ya de palabras. Ver Cat's Eye (1985) para apreciar la resignificación del mito gatuno en el thriller.

P.D. Espero que la metáfora de la música no haya sido involuntaria.

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