sábado, enero 16, 2010

Puta de día

Por las noches, dormía plácidamente como bebé.

Salía el sol y su pepita ya estaba mojada, lista para trabajar,

a los clientes les cobraba con  luz,

porque era un alienígena que se alimentaba de orgasmos ajenos.

Después de cada encuentro, se comía dos litros de helado de zarzamoras;

lo acidito y lo dulcesito le hacían olvidar el sabor amargo de haber perdido su nave.

El gobierno pagaba sus gastos mientras no contara su secreto.

2 comentarios:

Jorge Castro dijo...

mmmmm.. esto ya se está tornando muy abstracto para mí...

Lily dijo...

Jajaja Jorge, no trates de entenderlo. No tiene 3 pies el gato.