domingo, febrero 21, 2010

06:17 antes del meridiano

Veía la etapa más oscura de la noche y al momento siguiente el amanecer. Cada vez que pasaba esto pensaba: "Sobreviví". Desde la cama entraba un rayito por la ventana. La casera tocaba la puerta de forma endemoniada. Con este signo reiniciaba el calvario. Trabajo monótono y compañías desleales. Los amigos más cercanos, en otra sintonía, en otra frecuencia. No entendían y no era su culpa. Las fiestas ofrecían alcohol y flirteos de lo más ordinarios. No le gustaban ninguna de las cosas anteriores. Le abrumaba cualquier tema. La ciudad era la misma en cualquier punto.

Pero siempre esperaba el amanecer, un rayito. Porque en esos minutos todo cobraba sentido.

0 comentarios: