viernes, febrero 19, 2010

No todos se conocen en un bar

Dos personas que aún no se querían se encontraron. Tuvieron suerte: misma ciudad, mismos muros, misma edad, mismo gusto por el cine. No se atrevieron la primera vez, así que el destino los juntó unas diez o quince veces más. Decidieron ir por un café pues fuerzas sobrenaturales los unían; los demás lo notaban.

A los tres años de salir decidieron juntar sus vidas, es decir, cambiar todos los zapatos de ambos a un mismo clóset. Del amor perfecto que tenían nació una flor gigantesca, el segundo retoño fue un hurón pequeño y el tercero; un gorrión que bailaba con la marimba.

Nunca aparecieron en la prensa amarilla.

1 comentarios:

a! dijo...

:) bonito