jueves, mayo 06, 2010

Astroboy: metáfora cyberpunk de los 50

Ayer ví la nueva película en el cine. Eso no significa que esta reseña  tendrá mi opinión sobre la versión 2009, sino que funcionó como un detonador de reflexiones. De un tiempo a la fecha, todo aquello que no tenga que ver con mi proceso de tesis es sumamente atractivo. Astroboy tiene y no tiene que ver con mi posgrado. En fin, advierto que aunque incluyo información básica y antigua sobre el niño robot, esto tiene spoilers.

El personaje en cuestión es uno de mis temas favoritos, ¿por qué? Fácil, el primer animé, la relación máquina-organismo-individuos, el tema de padres-hijos forever, la violenta búsqueda de identidad,  el amor más allá de la naturaleza, la ingenuidad y la justicia juntas, el cabello fabulosamente asimétrico, etc.,etc. Encuentro en este animé, al igual que en el de los Gatos Samurai, -aquellos temas personales que están en el tintero siempre.

Tobby es el hijo único de un científico talentoso, quien le da más importancia a la tecnología que a él. Después de resentir  el abandono paterno, actúa impulsivamente y sufre un accidente mortal. Este suceso representa la ruptura entre el tan conocido "nunca le darás gusto a tus padres" y el sin fin de berrinches o desgastes que acarrea. El hecho de que a partir del rechazo de su padre descubra su verdadera vocación no es casual.

El nene es íntegramente una creación de Etanooru; tiene sus genes y su diseño archirobótico de punta. Aunque en su lugar yo hubiera reconstruído a un hijo sin tantas armas mortales, pero es parte de la metáfora: nuestros padres nos dan y enseñan cosas de las que ni siquiera ellos tienen idea.

Si me pidieran una interpretación gatapomezca de esta obra, citaría a Donna Haraway, pero aquí no, mejor les explico. Es a partir de la tecnología, sobre todo las de la información y comunicación, que encontramos gran parte de la interacción con nosotros mismos y con los demás por supuesto.  La libertad que un automóvil nos dá o el espacio virtual donde impulsamos la expresión y encuentro con los otros, es parte del poder que le dan las botas rojas al antiguo Tobby.

Sin olvidar que Astroboy es una especie de Pinocho posmoderno, un Frankenstein o un hijo de Isaac Asimov; el matiz que me gusta de la serie es que lo que hace particularmente especial y bondadoso, es su parte humana. Pero no es igual al resto de las personas, ni a ningún modelo existente de androide. Astroboy no es un geek ni un ermitaño. Siente, ama, sueña y recuerda. Y aún consciente de su condición; le sobran agallas y humildad. Como la vida misma, no nos parecemos a nadie y vivimos todos juntos a la vez.


P.D.  Si ya vieron la nueva versión, ¿creen que Astroboy les recuerda a "El español" en El Gladiador?

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