lunes, junio 24, 2013

Fry, de vuelta en casa

Fry, mi gato, ha sobrevivido. En la veterinaria ni lo creen, pero disimulan su gusto. Está feliz, come con gusto y duerme más que un león. Su actividad principal consiste en dar y recibir cariño, aruñar algunos ratones de tela y brincar. A Fry no le preocupa el comunismo o el capitalismo. Es pragmático y hedonista.
Después de la angustia y la calma, siempre me viene a la mente: ¿Y si Fry fuera un bebé, mío? No un bebé peludo, un bebé calvo.


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