martes, junio 11, 2013

Ula Ula al revés

Hace algunos años publiqué un post que hablaba sobre ciertos deseos que creía que no se cumplirían pronto. Leyéndolos a una distancia de tiempo razonable, veo que los deseos nunca acaban, afortunadamente. Y que la mayoría se cumplen: http://quealguienmeexplique.blogspot.mx/2008/05/la-esperanza-es-el-peor-de-los-males.html

Pues bien, hace un par de años, Illya Kuryaki coqueteó con reunirse en el Viva Latino y por fin lo hizo el año pasado con un nuevo álbum. De verdad, debe uno tener cuidado con lo que desea, y con la nostalgia también. Su música, está de vuelta, ¿a qué costo? No quiero ser malinterpretada: me encantan, me fascinan, sus canciones suenan más maduras, musicalmente hablando y suenan más contentos. Como que ya no se hacen tantas chaquetas -mentales y no-. Y ahora tengo el dinero suficiente para verlos en vivo.

He aquí lo malo de la nostalgia. Yo extraño el tiempo en que Jugo y otros éxitos andaban por ahí. Había poco escrito en mi corazón, eran tiempos inciertos, de veranos jodidos de Mexicali. Extraño que ellos me parecieran vulgares, eróticos. Extraño sorprenderme con sus metáforas llenas de semen y saliva.

Hoy estoy triste, y no es por ellos. Me siento joven, pero soy otra persona. Una persona a la que le gusta el mismo disco, pero no le sabe igual.



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