viernes, febrero 19, 2016

Qué peligroso es imaginar la vida del otro.

Es desalentador saber que hay gente que sigue de cerca tu vida, no por cariño, ni curiosidad. Es triste que sea tan fácil hablar, juzgar y presentar algo visceral disfrazado de opiniones y análisis. Que crean que la vida son lo multimedia que compartes por estos sitios. Que por no hacer el performance del estudiante o trabajador sufrido, se juzgue de ser alguien superficial. Que se pueda señalar y meter en una caja tantas cosas, después de todo tener el atrevimiento de burlarse y al mismo tiempo tener la cobardía de hacerlo en los espacios donde no habrá mucha discusión y con las personas que tampoco piensan muy distinto.
Lo más fácil es repartir la rabia que llevamos dentro. Nuestras frustraciones. 
Veo la liviandad con que se critica a todos. No entiendo cuál es la manía, tan sin saber nada  o saber tan poco de una persona o su trayectoria. Tampoco es que busquemos dar gusto a los demás,  pero es que hay gente tan malaleche que lo ve todo mal, hasta lo más simple, como una sonrisa o un helado de chocolate. De algún modo los listillos se hacen enemigos imaginarios: a las madres solteras, a los desempleados, activistas, a los de alguna sexualidad, religiosos, ateos, veganos, a los que gustan de películas "sobrevaloradas", y ese tipo de detalles con las que los sabelotodos no están de acuerdo. 




miércoles, agosto 12, 2015

:O

“Me nacen unas ganas de abrazarte y cuidarte, y al mismo tiempo de hacer cosas que no se le dirían a una chica como tú"

martes, julio 22, 2014

Pues música

¿Qué queda? Pues música. Me he quedado con sus canciones y ahora mi biblioteca es más grande. Luego, aleatoriamente escucho una canción muy linda, y recuerdo cómo la compartió conmigo este o aquél. Esos minutos se va todo el rencor, y olvido lo tontos que fueron conmigo algunos.

lunes, julio 21, 2014

Por sobrenombre

viernes, julio 18, 2014

El gemelo malo, el gemelo bueno

Así de fácil: uno de mis ovarios es malo y el otro bueno ¿Cómo lo sé? Por ejemplo, este mes que pasó me vino el periodo y no pasó absolutamente nada. Pocas cosas que no molestan a nadie: ganas de ver una película emotiva, ganitas de chocolate, ganitas de picante. Acurrucarse, taparse con una cobija y ya.  Al día siguiente llega el periodo, la vida continúa. Pero cuando llega el siguiente mes y el otro ovario es el que ha trabajado, llega la hecatombe, llega la ignominia, la pobreza artística. El mundo es un lugar hostil, los antojos de comida ya satisfechos producen naúseas, y ese ovario derecho, ese, duele a veces como si dentro de mi cuerpo se hubiera quedado atorado un meteorito que quiere brincar para otro cielo. La piel de mi cara es horrible, y los ojos se me hunden. El estómago tiene su propia revolución, y el cabello es el de una muñeca vieja. Sumado a esto, la soledad no se disfruta ni con una cuenta de Netflix.
Yo digo que es mi dualidad: la parte que perdona y la parte que se molesta conmigo, como en las pelis que uno de los gemelos es medio cabrón. Pero aquél (un médico) dice que es otra cosa, y que me la puede quitar en un pim pam.
No tengo miedo y me siento bien. Es una gran prueba y la quiero superar: nadie que te mime en tu primera cirugía, ni sentirse pequeño. Sólo eso.


jueves, julio 17, 2014

Por la boca vive el pez

viernes, julio 04, 2014

:(

He visto al niño más hermoso

Observaba a los niños grandes como si se tragara el mundo con los ojos.  Calladito, sin decir nada, miraba los gestos de todos.

Pensaba dentro de mí: ¡quiero un hijo! no importa que naciera de 8 años como él.