jueves, febrero 16, 2017

Aún no lo entiendes

Cuando tenía 14 años, una amiga y yo nos fuimos saliendo de clases a un parque cerca de su casa. Ahí nos encontramos a dos vecinos suyos como de 12 años que nos platicaban algunas tonterías. Uno de ellos se quejaba de que tuvo una novia en el colegio que le rompió el corazón, que lo dejó por otro, y que además su padre lo obligaba a ir a lecciones de karate. Yo, que atravesaba una crisis familiar y me creía muy rebelde, le planté un beso en la boca para que se callara. Lo hice sin sentimiento, con destreza, sólo porque podía. Él no mostró resistencia: hasta cerró los ojos y se quedó con los labios levantados, queriendo que el beso continuara. Me preguntó si quería ser su novia. Tomé un autobús para irme a casa, huyendo de sus ojitos enamorados. Apática, le dije: “No entiendes nada”. A los días me envió una nota con mi amiga que decía: “Hola Lilian. Me gustó tu beso y tengo roto el 💔 otra vez por tu culpa. Pero quiero que me vuelvas a besar. Mi teléfono es ______ Soy Julio el amigo de Rita”. 
Entonces le llamé para aclararle que no iba a suceder nada más, sin mentiras piadosas, directo todo. Me dijo “Bueno, gracias... bye bye" y ya nunca volví a saber nada de él.
He estado en su lugar dos o tres veces.

martes, noviembre 01, 2016

Tengo poco o casi nada


viernes, febrero 19, 2016

Qué peligroso es imaginar la vida del otro.

Es desalentador saber que hay gente que sigue de cerca tu vida, no por cariño, ni curiosidad. Es triste que sea tan fácil hablar, juzgar y presentar algo visceral disfrazado de opiniones y análisis. Que crean que la vida son lo multimedia que compartes por estos sitios. Que por no hacer el performance del estudiante o trabajador sufrido, se juzgue de ser alguien superficial. Que se pueda señalar y meter en una caja tantas cosas, después de todo tener el atrevimiento de burlarse y al mismo tiempo tener la cobardía de hacerlo en los espacios donde no habrá mucha discusión y con las personas que tampoco piensan muy distinto.
Lo más fácil es repartir la rabia que llevamos dentro. Nuestras frustraciones. 
Veo la liviandad con que se critica a todos. No entiendo cuál es la manía, tan sin saber nada  o saber tan poco de una persona o su trayectoria. Tampoco es que busquemos dar gusto a los demás,  pero es que hay gente tan malaleche que lo ve todo mal, hasta lo más simple, como una sonrisa o un helado de chocolate. De algún modo los listillos se hacen enemigos imaginarios: a las madres solteras, a los desempleados, activistas, a los de alguna sexualidad, religiosos, ateos, veganos, a los que gustan de películas "sobrevaloradas", y ese tipo de detalles con las que los sabelotodos no están de acuerdo. 




miércoles, agosto 12, 2015

:O

“Me nacen unas ganas de abrazarte y cuidarte, y al mismo tiempo de hacer cosas que no se le dirían a una chica como tú"

martes, julio 22, 2014

Pues música

¿Qué queda? Pues música. Me he quedado con sus canciones y ahora mi biblioteca es más grande. Luego, aleatoriamente escucho una canción muy linda, y recuerdo cómo la compartió conmigo este o aquél. Esos minutos se va todo el rencor, y olvido lo tontos que fueron conmigo algunos.

lunes, julio 21, 2014

Por sobrenombre

viernes, julio 18, 2014

El gemelo malo, el gemelo bueno

Así de fácil: uno de mis ovarios es malo y el otro bueno ¿Cómo lo sé? Por ejemplo, este mes que pasó me vino el periodo y no pasó absolutamente nada. Pocas cosas que no molestan a nadie: ganas de ver una película emotiva, ganitas de chocolate, ganitas de picante. Acurrucarse, taparse con una cobija y ya.  Al día siguiente llega el periodo, la vida continúa. Pero cuando llega el siguiente mes y el otro ovario es el que ha trabajado, llega la hecatombe, llega la ignominia, la pobreza artística. El mundo es un lugar hostil, los antojos de comida ya satisfechos producen naúseas, y ese ovario derecho, ese, duele a veces como si dentro de mi cuerpo se hubiera quedado atorado un meteorito que quiere brincar para otro cielo. La piel de mi cara es horrible, y los ojos se me hunden. El estómago tiene su propia revolución, y el cabello es el de una muñeca vieja. Sumado a esto, la soledad no se disfruta ni con una cuenta de Netflix.
Yo digo que es mi dualidad: la parte que perdona y la parte que se molesta conmigo, como en las pelis que uno de los gemelos es medio cabrón. Pero aquél (un médico) dice que es otra cosa, y que me la puede quitar en un pim pam.
No tengo miedo y me siento bien. Es una gran prueba y la quiero superar: nadie que te mime en tu primera cirugía, ni sentirse pequeño. Sólo eso.


jueves, julio 17, 2014

Por la boca vive el pez

viernes, julio 04, 2014

:(

He visto al niño más hermoso

Observaba a los niños grandes como si se tragara el mundo con los ojos.  Calladito, sin decir nada, miraba los gestos de todos.

Pensaba dentro de mí: ¡quiero un hijo! no importa que naciera de 8 años como él.

jueves, junio 26, 2014

Un caballito no significa nada para mi

Quisiera tener un euro por cada vez que un extranjero, catalán, español o mexicano nostálgico me quiera dar tequila. Un tequila de mala calidad, como siempre. 

-Pero, ¿qué no eres mexicana? 

A veces se me acaba la diplomacía y contesto con la misma pregunta pero agregando clichés. Que si el flamenco, que si Hitler, que si en Brasil todos juegan fútbol y bailan. O bien, cuando me dicen que adoran México porque han ido a Playa del Carmen, les digo que yo fui a Starbucks y que ya conocí Estados Unidos así. No son conversaciones iniciales las que rompo, ni les quiero corregir. Son gente de confianza que no quiero que ande pendejeando por el mundo con la mente tan estrecha.

No me gusta la categoría de mexicano como se entiende en algunos lugares. La suave patria es mi red, mi red extendida y supongo que se conecta con la empatía de mucha gente que no conozco aún.  El barrio donde crecí, la casa en la que aprendí a leer, la escuela, la calle.

A veces las personas creen que por ejemplo, nos gusta Frida Kahlo, y a mi en lo personal me recaga toda su obra de suFrida. Le reconozco pero no le admiro ni nada. 

Nos reímos la chica rusa y yo cuando me dice que así como no me gusta el tequila a ella no le gusta el vodka. Por primera vez, alguien, de este otro lado del mundo lo entiende y no necesito decir nada. Brindamos por ello con un vino tino.

Octubre 2013.

sábado, junio 14, 2014

Ya hace 25 años que mi papá me llevó al cine a ver Moonwalker




A propósito del día del padre. El mío no es que fuera un hombre hogareño, tampoco viajero, pero hizo bien en llevarnos al cine lo más que pudo. No sé que pasaría por su cabeza cuando fuimos a ver Tortugas Ninja por ejemplo, y todas esas veces que tuvo que fumarse todas las películas bizarras que queríamos ver mis hermanos y yo. Ahora he visto fragmentos de Moonwalker y con excepción de este video que comparto y el de Smooth Criminal, prefiero guardármela en la nostalgia, y ya no verla más. Dejarla por allá en 1989, como si ese año fuera un lugar, con el olor a cigarro de los cinemas Ramírez del Centro Cívico de Mexicali.

Últimamente pienso mucho en mis padres, por esas cosas que repiten algunos como "yo a tu edad ya..." Eso se queda bastante. Voy a cumplir 30 en unos días, y pienso que ellos desde los 23 ya estaban cuidando hijos. A mi edad, mi madre ya nos tenía a los tres. Pero no somos los mismos.

He estado pensando también en la ética de las máquinas en el tiempo (en volver a atrás a vernos a mi padre y a mi, tomados de la mano en el cine o a mi madre dándome chocolates que guardaba en su bolsa). Pienso muchas cosas, y todos los días me voy mutando. Todos los días pienso en quién soy, y ya no me asusta tener dudas de nada. Dudas cartesianas.

jueves, junio 12, 2014

Ya otras veces lo supe

Otras veces supe que nací sola. Sé que la familia y los médicos estuvieron ahí, pero eso no cambió que yo estuviera por mi cuenta, respirando.

Hoy estoy más lejos, y entre festines, sonrisas y palabras olvido que estoy sólo conmigo. A veces pienso la tontería de que la gente me ha abrumado (en un concierto por ejemplo). 


Aunque viva en cualquier ciudad esta es la verdad. No es triste, ni nada, es así.

La ilusión de que no fuera cierto, de que hay personas que estarán ahí, es eso lo que duele. De todo el amor que pudiéramos dar (amor crudo, sincero, educado, valiente), ¿eso es lo que queda? ¿imágenes?


¿A dónde haces toda la luz que te nace del corazón? ¿al mar? ¿al viento? (a esos lugarcillos comunes de un poema modernista).


lunes, junio 09, 2014

Procrastinar es el mal de nuestros tiempos

A veces los dioses de la escritura y la creatividad nos ayudan. A veces, nos dejan con nuestros músculos, con nuestro hipotálamo desnudo y el hambre, el ansia de otras cosas.

viernes, mayo 23, 2014

Les he hablado en español y en inglés, no entienden ni una puta palabra.

Hay un lugar muy especial en el infierno para los vecinos que azotan las puertas.

sábado, abril 26, 2014

No pueden quejarse

Mientras esperaba  en el banco estuve haciendo un recuento mental de los novios que he tenido. Han sido pocos pero ninguno puede quejarse de mi.

Fueron años con todos ellos, años de entrega. Años de todo en conjunto. Y a algunos les agradezco su juventud y sus chistes. A otros no tanto, como al Carlitos y al fantasma.

He conocido chicas y chicos de mi edad que nunca han tenido una relación seria y me preguntan qué se siente. Yo por dentro quiero preguntarles lo contrario, sin moralizar. Al parecer al llegar a los casi 30, es más interesante escuchar historias largas que cortas. Yo les cuento algunas cosas, porque en esta ciudad nadie conoce a mis ex novios. Tampoco digo nombres, porque luego quieren buscarlos en la red (al parecer hay una tremenda curiosidad por saber cómo estuve con hombres tan diferentes entre sí).

Por otra parte, yo pienso: ¿Por qué si he vivido tiempos tan perdurables al lado de ellos no he escrito ni una novela? Debería haberme hecho millionaria hace tiempo ya.

¡Despierta!!!!!

Lo tienes en tus manos. Acaricialo, mímalo, míralo el tiempo que sea necesario: ¡no se va a escribir solo!!

viernes, abril 04, 2014

Con la misma carita, pero sabremos qué hacer

El niño estaba tan nervioso de contarlo, que rondó a su mamá durante toda la tarde. Daba vueltas, y preguntaba por el pan en la tienda, por las nubes y cosas cotidianas que nunca comentaba. Hasta que sintió explotar, por dentro:

-Mamá, me gusta una niña.
- Ohh y qué tal... [la madre reaccionó con naturalidad, como todas las madres amorosas ya sabía lo que sucedía]
- Yo no le gusto a ella.

Esa fue la frase más triste que el niño había dicho en toda su vida. Lo abrazó, porque no hay muchas palabras entre dos códigos distintos que buscan empatía. Al chiquillo se le cortaba la garganta cuando quiso contarle lo hermosa que era la niña, lo azul que era su vestido, lo rosa que eran sus labios. Pero no podía ni hablar; el calor de la barriga materna en la cara le hacía sentir al menos, vivo y acompañado.

-Me hubiera encantado conocer a tu padre a tu edad. Que nadie me rompiera el corazón, entregárselo así, sin penas. Pero yo no sabía ni lo conocía, y muchas veces estuve triste porque no lo encontraba. Luego lo conocí, y por fin terminó la búsqueda. Tendrás mucho tiempo para conocer a muchas personas ¿Quieres platicarlo con papi?
-No sé, a lo mejor se ríe.
-No, no lo hará. Quizá sonría. Porque hace muchos años, antes de que tu nacieras le dije que si teníamos un niño sería como yo. Y mira, cómo nos parecemos. Anda ve, platícale todo, te sentirás mejor y le haces un favor a tu madre al mismo tiempo.
-¿Cuál favor?
-Que me conozca de antes como si viajara en el tiempo, pero con tu cara que se parece a la de los dos.

sábado, marzo 29, 2014

Estaré eternamente agradecida

Porque pasaste por mi camino y te quedaste conmigo. Aunque antes de ti ya había aprendido a decir adiós, pero duele.

(Fui muy valiente al hacerme esta herida, pero olvidaba que hacía falta quitarse el vendaje para reconocer la cicatriz)

He llorado como aquel 18 de septiembre. Sólo que hoy ya estoy más lejos.

Gracias por todo.






lunes, febrero 24, 2014

Muy felices eran: lo serían o lo son (seguro)

Disfrutaban del tiempo libre como dos retirados de 60 años.
Dormían por la noche y durante la siesta como bebés de 3 meses.
Iban de fiesta como hacen los de 20 y tantos.
Comían como atletas de 17.
Cuidaban el uno del otro como hacen los de 80.
Paseaban por las calles con la tranquilidad de los que tienen 50.
Estaban enamorados con la locura de los que tienen 12,
pero con la determinación que tienen los de 40.
Vivían en la maravilla de los 30 y se besaban como si no hubiese tiempo.